
jueves, 22 de diciembre de 2011
ÁLVARO CUNQUEIRO. CENTENARIO

En sus páginas encontró refugio y acomodo el siguiente texto que escribí hace unos meses como homenaje a Álvaro Cunqueiro, otro grandísimo escritor de quien hoy se cumple el centenario de su nacimiento.
He querido esperar hasta hoy para colgarlo en esta ventana haciéndolo coincidir con la fecha de su nacimiento.
Maese Cunqueiro
En el mundo que por mío tengo, y en tanto natura me de fuerza y posibles para ello -favores ambos que espero disfrutar gozosamente durante luengos años-, pláceme confesar a tan singular y distinguida audiencia que no ha de faltar nunca cobija en el lecho ni plato a la mesa -que es como si fuera decir (y permítanle la licencia poética a este humilde relator) un lugar destacado en los estantes de mis libros más amados- para el fantasma de maese Cunqueiro, mozo que fue del hermoso lugar que dicen Mondoñedo, donde en el siglo pretérito, y en jornada de antevísperas de la Natividad del Señor, vino a nacer en familia boticaria -de lo que mucho presumía-, allá por la Mariña Central en la provincia de Lugo, serena y noble villa -distante algunas leguas de las indómitas aguas cantábricas y no lejos tampoco de sus también rebeldes primos astures-, a la que, en tiempos harto alejados del presente, le cupiera el honor de ser una de las siete capitales del Antiguo Reino de Galicia con su sede episcopal, su catedral con dos órganos, sus tejados de losa contra la lluvia y el viento y sus calles húmedas de piedra y niebla.
Término este mismo donde descansa por partida doble: su cuerpo mortal, en el Viejo Cementerio de san Lázaro, patrón de los pobres (aunque tampoco paréceme mal capitán para dar esperanza a los difuntos, que se levantó de su tumba tan pimpante y dispuesto en cuanto el nazareno se lo pidió); su efigie, en estatua sedente, mirando eterno, despejado de ánimo y libre ya y para siempre de infortunios terrenos, el discurrir de los días -ora calmos, ora atareados- en una plaza principal de la suya villa materna.
Vino a entregar su alma de hombre al Señor -camino ya de presumir de los setenta- el día en que cumple su paso anual febrerillo el loco, en el tiempo de los almendros florecidos, y en Vigo localidad, allí por donde dicen que la mar bravía -que está en el espíritu de esas aguas ser inquietas de por sí, y la inquietud, como es bien sabido de antiguo, turba el reposo, frunce el ceño y agria el carácter- se recostó mansamente para descansar un momento de su infinito ajetreo tras bajar, agotada de tanto naufragio y galerna desde el finis terrae, dejando marcados, agradecida por la calidez y hospitalidad gallegas, sus dedos de espuma en la tierra y disponiendo su huella salobre en forma de rías que dicen baixas, con meloso acento, por aquel verde noroeste.
Grande, a fuer de discreto, poeta, maese Cunqueiro, intitulado Álvaro en su nombre principal, y aun Mora por honor de madre, diose también a cultivar con ahínco y talento fuera de lo común ese otro género de las letras que dicen prosa, gracias a lo cual tuvo largos y fructíferos tratos con plumíferos y letraheridos de toda estirpe y condición que velaban las armas de la palabra en gacetillas y periódicos; y alguno de estos diarios, de nombre marinero y luminoso y venerable, maese pilotó durante años con mano firme e ilustrada.

No habrán de fatigarse tampoco mis ojos recorriendo, dulcemente demorados y en perpetuo asombro y arrobamiento, las innúmeras páginas salidas de su pluma de ave ligera en esas tardes lluviosas tan del gusto norteño; ni querrá mi seso escaso trancar sus puertas -antes al contrario, que ha de abrirlas presto y sin demora a su llamada, incluso a horas de poca honra para visitas y cumplidos- a las tan bellas y extraordinarias historias literatas -sembradas de pícaros y princesas, clérigos de aldea y damas viudas, sufrientes ganapanes y valerosos caballeros, embrujos y sirenas…- que ensoñaba, morriñoso y en dos lenguas, en su magín de galaico, de celta y de bretón.
Porque siempre me fue de gusto saber de los asuntos y fábulas de sus paisanos, de sus amoríos y melancolías, de sus lances e infortunios -que de ambos les acontecieron de sobra al correr de los siglos y de los que maese nos puso al corriente- mediante antiguos encantamientos y hechizos de mago o bruja.
Que era don Álvaro, aparte de “vago, fantástico y cordial”, como él mismo gustaba de decirse, letrado en muchos conocimientos -y con todos los compartía, que nunca fue egoísta de lo suyo- de heráldica y nigromancia, de cetrería y perfumes, de quincalleros y saltimbanquis, de obispos y sanadores, de cosas de tierra adentro y de los espíritus del aire y el agua, de la buena mesa y mejores caldos, de hierbas salutíferas y venenos de reptil…
Y de todo ello, y aun de gentes y leyendas y sucesos de más allá de tierras ignotas y océanos sin surcar todavía, estaba al tanto don Álvaro sobremanera, y muñirlo y contarlo como pocos sabrían también estaba en su gracia y en su don.
(“Y que lo más propio mío es sumar noticias que muestren lo vario que es el mundo, y lo ricamente, y con cuántas sorpresas, se puede almacenar la memoria humana”).
Asuntos todos éstos -y otros muchos que no cito en detalle por no hacerme de fastidio ni cansar en demasía al respetable- que medran a su antojo cual perrillos cimarrones, cual gatos monteses, por sus tan mentadas fábulas y aventuras, fuente, las más dellas, de asombro y gozo para los leídos, y también para los que no lo fueren por desgracia de cuna pobre, mas no se recatan en la atención y el respeto al que los cuentos dice, y son gustosos de escuchar.
Y puestos ya en decires y secretos, y antes ir acabando, he de confesar a usías -al abrigo amable de esta santa compaña, de esta lumbrecilla y este vinillo que parece vivo todavía, tal me agita la lengua y se me mueve por dentro buscando sus propicios rincones- que mi señor don Álvaro es de mi muy grande admiración, por su sapiencia de sabio humilde; que de humildes es compartir con extraños, como hago yo ahora mismamente con vuecencias siguiendo su ejemplo, y sin hacer gala de ello ni esperar favor o ventura alguna a cambio, los dones y saberes de que uno disponga.

Para que vayan ustedes abriendo boca en tanto yo abro la mía y doy cumplida cuenta del sustento, ahí, en esos pliegos que en vuestra mano tenéis, en esos humildes dípticos por mi mano transcritos -y seríame de gran agrado que ustedes los guardaran en recuerdo de esta jornada-, es fácil comprobar de cierto cuanto de mi maestro os he referido.
Y si de vuestro gusto es, y en vuestra voluntad está, otra jarra de rojo néctar para este cansado y demasiado hablador viajero sería festejada como merece, siéndome de gran desagrado que no brindaran y bebieran conmigo a la mayor gloria de mi señor Cunqueiro.
Que no quisiera yo andar en dimes y diretes ni en coplillas de ciego por mi tacañería de boca ni quedarme corto en alabanzas que de justicia son.
Elías Moro Cuéllar
extraído de El Juego de la Taba
miércoles, 21 de diciembre de 2011
UN POETA UNIVERSAL

Pound publicó su primer libro en 1908, y al año siguiente publicó la primera edición de Personae, que más tarde acrecentaría con sucesivos títulos: Ripostes, Lustra, Cathay, Quia Pauper Amavi (que incluye su “Homenaje a Sexto Propercio”) y Hugh Selwyn Mauberley. Cada uno de esos libros que constituyen los afluentes citados, publicados completos en español hoy según su edición definitiva, merecería una reseña por separado, tales son sus variedades temáticas y estilísticas. Aquí sólo cabe recordar que encierran joyas como “En una estación de Metro”, “El árbol”, “Papiro” o “Despidiendo a un amigo”, todas ellas lecciones de intensidad y elipsis. También en los poemas largos, aprendido el monólogo dramático de su paisano en la muerte, Browning, brilla el proteico talento de Pound. Así, en “Cerca de Perigord”.
La traducción de Munárriz y Talens tiene el mérito de presentar la poesía de Pound de forma impecable, con hallazgos, pero sobre todo en el difícil Mauberley, donde el original tiene una rima que es instrumento de distanciamiento y causticidad, peca de falta de riesgo: no siempre se reconoce en ella la voz del poeta. Es respetable la decisión de no incluir introducción ni notas, pero lo cierto es que una y otras se echan en falta; al menos, un sucinto prólogo que colocara a esta obra en su contexto.
Con definición que dice mucho de su idea de que todas las edades son contemporáneas (noción que fue acogida por el culturalismo español, rendido ante el viejo poeta), Pound dijo una vez que la literatura es aquella noticia que permanece siendo noticia. Él mismo es hoy ambas cosas, pues Personae ha coincidido en las librerías con la tercera entrega de los Cantares completos, penúltima parte de la magna edición que Javier Coy, rescatando la fiel traducción de José Vázquez Amaral, viene publicando de la que durante décadas fue la gran obra en marcha de Pound, aquella en la que éste trató de escribir un gran poema épico sobre “la tribu humana”. El volumen abarca los cantares LXXII-LXXXIV, los conocidos como los “Cantares italianos” (sólo dos) y los “Cantares pisanos” (once), todos como es ya habitual profusamente anotados por Coy.
Los primeros fueron escritos por Pound en italiano tras la muerte de Marinetti, y constituyen la gran novedad de este volumen, pues hasta hace quince años no se incorporaron a las ediciones inglesas o norteamericanas, y faltaban por consiguiente de la legendaria de Vázquez Amaral impresa en Méjico. Ahora los vierten al español Laura Rovizzi y Juan José Coy Girón, y de uno, el LXXII, se ofrece además la traducción al inglés del propio Pound. Su temperatura profascista, que es alta, se convierte ya en hervor en el LXXIII, en el que se narra, y alaba, la venganza de una muchacha violada por soldados aliados.
Los segundos fueron comenzados en las más precarias de las condiciones por un Pound literalmente enjaulado a la intemperie. Para muchos están entre los mejores de todo el ciclo, y el destino, o esa forma suya a la que con ironía damos el nombre de justicia poética, quiso que mientras el poder judicial norteamericano condenaba a Pound a pasar años internado en un psiquiátrico “para criminales locos”, el poder legislativo, o un cuerpo nominalmente dependiente de él, la Biblioteca del Congreso, le concediera el Premio Bollingen de Poesía en su primera edición. Los “Cantares pisanos” mezclan a partes iguales los recuerdos de sus amigos (Ford Madox Ford, Yeats, Joyce, Hemingway, William Carlos Williams) con sus obsesiones acerca de la usura; sus alusiones laudatorias a los presidentes Jefferson y Adams, libres de este pecado, con sus imprecaciones contra Churchill, quien volvió al patrón oro en 1925.
La tragedia de la obra de Pound es que difícilmente ésta halla su sitio. Los escasos fascistas que quedan ven con simpatía su gesto a favor de Mussolini, pero no lo leen, porque no leen poesía, y menos la suya de los Cantos, donde las ideas que podrían aplaudir vienen expresadas en un lenguaje mestizo de idiomas, estilos, trasfondos culturales. Ni el propio Duce lo entendió nunca, y cuando una vez echó un vistazo a una página suya, ante los ideogramas chinos exclamó: Ma questo é divertente! Como si se hallara ante un prestidigitador de la palabra que sacara ocurrencias —chistes— de su chistera. Los izquierdistas militantes, más abiertos en lo literario, no le perdonan sus alocuciones de radio a favor del Eje y sus escritos por la paz (que para él era la no entrada de EE.UU. en la II Guerra Mundial). Y la inmensa mayoría, que está en medio, y tan lejos de las Musas siempre, ni ve con buenos ojos sus posiciones políticas ni las poéticas, pues ambas les parecen igualmente extravagantes, como haciendo bueno el refrán que vincula al poeta y al loco.
Una sentencia, tras doce años de reclusión, falló que Pound no era lo segundo. Personae y este tercer tomo de los Cantares (que conviene leer en voz alta en inglés para apreciar su música) refrendan que fue, si extraño a veces, un gran poeta.
Antonio Rivero Taravillo
(Reseña doble de las traducciones que se mencionan aparecida en el suplemento Culturas de Diario de Sevilla hace unos años y recogida, posteriormente, en mi libro Las líneas de otras manos, UNED y Consejería de Cultura de Melilla, 2009)
domingo, 27 de noviembre de 2011
UNA LUZ DE ESPERANZA 2011
Todas aquellas personas que deseen colaborar con nuestra asociación donando ropa o alimentos para su distribución a entidades benéficas sevillanas, juguetes para niños en situación desfavorecida o bien deseen compartir parte de su tiempo libre realizando trabajos voluntarios en comedores sociales a través de nuestra asociación, pueden ponerse en contacto con nosotros escribiendo al correo electrónico: noviembre1248@yahoo.es
Esperamos tu colaboración.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
PRESENTACIÓN DE "LA ECONOMÍA FINGIDA"
Ante un auditorio que completó el aforo de más de 250 localidades, el libro fue presentado por el economista y periodista sevillano Santiago Talaya y la Vicerectora de la Facultad de Económicas, Rocío Yñíguez los cuales glosaron, tanto la personalidad del autor, como el ensayo económico, éxito editorial del año en su género.
*(fotos de Javier Compás)
sábado, 15 de octubre de 2011
MANUEL HALCÓN VOLVIÓ AL ATENEO

domingo, 2 de octubre de 2011
ACTO LITERARIO POR MANUEL HALCÓN
A los dos años del veto municipal al homenaje literario que las asociaciones culturales Fernando III y Ademán organizaron al escritor Agustín de Foxá. Ambas asociaciones inauguran su curso cultural con un acto literario en el que se glosará la figura del escritor y académico sevillano Manuel Halcón. La intervención principal del acto correrá a cargo del abogado, historiador, genealogista y escritor, Fernando de Artacho.
Será el viernes 14 de Octubre a las 20:30 horas en el Excelentísimo Ateneo de Sevilla.
Os esperamos.
viernes, 20 de mayo de 2011
GESTAS HISTÓRICAS Y LITERARIAS
Abrió el acto el Director Gerente de la Fundación, Luis García de Tejada que cedió la palabra al profesor Jose Manuel Cansino quién glosó la brillante trayectoria del joven novelista ovetense.
A continuación fue Alfonso Arteseros quien, con profusión de datos históricos, ilustró con amenidad pero exhaustivamente la historia de la gesta de la División Azul.
Ignacio del Valle relató la historia de la trilogía del teniente Arturo Andrade resaltando la heroicidad de aquella gesta. También contó numerosas anécdotas del rodaje de la película, "Sangre en la nieve", que será estrenada próximamente en el Festival de Cine de San Sebastián.
El acto concluyó con un interesante debate donde el público intervino con preguntas y experiencias personales.
Madariaga y la División Azul
Cosas de la raza. Cosas del corazón. Cosas que solo es capaz de esclarecer el intrincado mundo de la sensibilidad. Vienen repatriados desde Rusia un contingente de soldados españoles de la División Azul. Entre ellos, utilizando identidad y uniformes de los compañeros que murieron, se cuelan de matute mujeres y hombres que huían del moho del martillo y los dientes de la hoz. Cuenta la anécdota el periodista Arteseros durante la presentación en la Fundación Madariaga del libro de Ignacio del Valle «El tiempo de los emperadores extraños», llevada al cine por Gerardo Herrero. El acto fue organizado por Ademán y Fernando III. Un nuevo pleno cultural de dos asociaciones empeñadas en mirar de frente a la historia para que no te vendan cuentos.
J. Félix Machuca.
ABC de Sevilla 21/05/2011
lunes, 16 de mayo de 2011
ANTONIO RIVERO NUEVAMENTE PREMIADO

Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963), escritor, traductor, ensayista y poeta español, es un reconocido celtista, autor de las antologías Antiguos poemas irlandeses y canciones gaélicas. En 2005 coordinó el volumen Cien años y un día: "Ulises" y el Bloomsday. Ha traducido a autores como Pound, Tennyson, Graves, Shakespeare, Marlowe, Keats, Donne, Melville y otros, así como la selección Poe y otros cuervos: primeros poetas norteamericanos. Es autor de varios libros de viaje, de dos poemarios (Farewell to Poesy, El árbol de la vida y Macedonia de rutas), de los ensayos Con otro acento. Divagaciones sobre el Cernuda "inglés" y Los siglos de la luz: héroes, mitos y leyendas en la épica y la lírica medieval y de la excepcional biografía Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938). Ha sido galardonado en 2005 con el Premio Andaluz a la Traducción Literaria y con el Premio Archivo Hispalense. Su biografía sobre Luis Cernuda obtuvo el XX Premio Comillas, concedido por la editorial Tusquets.
Vaya desde la Asociación Cultural Fernando III nuestra más sincera felicitación.
martes, 10 de mayo de 2011
NUEVO LIBRO DE ALFONSO ARTESEROS

*Alfonso Arteseros intervendrá en el próximo acto literario organizado por las asociaciones culturales Fernando III y ADEMÁN, será el jueves 19 de Mayo a las 20h en la Fundación Valentín de Madariaga.
SANGRE EN LA NIEVE

La película cuenta con los actores Carmelo Gómez y Juan Diego Botto entre el reparto y está inspirada en la trilogía de novelas de Ignacio del Valle en las que el personaje principal es el teniente divisionario Arturo Andrade.
El acto está organizado por las asociaciones culturales ADEMÁN y Fernando III.
domingo, 1 de mayo de 2011
PRIMAVERA EN ROMA
martes, 18 de enero de 2011
"LA PLAYA DE LOS ALEMANES" EN SEVILLA
